México tiene un desempleo del 2.7 %... pero casi la mitad de los afectados tiene entre 25 y 44 años

A simple vista, las cifras oficiales del empleo en México invitan a respirar con alivio. Durante el segundo trimestre de 2026, la tasa nacional de desocupación se ubicó en un modesto 2.7 %, repitiendo con exactitud el nivel del año anterior (INEGI, 2026a).
Pero los promedios nacionales suelen maquillar realidades incómodas: 1,636,604 personas están buscando trabajo activamente, y el golpe no se reparte de forma equitativa.
Primero: ¿qué cuenta realmente como "desempleo"?
El dato oficial del INEGI tiene una letra pequeña crucial: solo considera desocupada a la persona que no trabajó ni una hora en la semana, pero salió a buscar activamente una vacante o intentó emprender (INEGI, 2026a).
No incluye a quienes se rindieron o pausaron su búsqueda: fuera de esta cifra existen otros 4.89 millones de personas disponibles para trabajar que simplemente no están tocando puertas en este momento.
¿Quiénes son los 1.6 millones de desocupados?
El desglose por edades rompe varios mitos sobre quiénes batallan hoy por encontrar empleo:
De 25 a 44 años (48.4 %): Prácticamente 1 de cada 2 desempleados está en este rango (792,217 personas). Es la etapa de mayor productividad, hipotecas, colegiaturas e independencia financiera. Lejos de reducirse, su peso creció 2.2 puntos porcentuales en el último año (INEGI, 2026a, 2026b).
De 15 a 24 años (30.8 %): Los jóvenes concentran 503,962 personas. Aunque su participación cayó 1.2 puntos frente a 2025, aportan casi un tercio del total en una ventana de apenas diez años de vida.
De 45 a 64 años (19.0 %): Suma 311,430 personas que enfrentan un mercado laboral que suele mirar con recelo la experiencia acumulada.
65 años y más (1.8 %): Son 28,945 adultos mayores que continúan tocando puertas por necesidad o vocación.
Ojo con la interpretación: Que el grupo de 25 a 44 años concentre más personas no significa automáticamente que tenga el mayor riesgo de ser despedido; refleja simplemente que es el bloque poblacional más grande dentro del total de desocupados (INEGI, 2026).

La fotografía completa: más allá del porcentaje
Para entender por qué buscar trabajo en México puede ser tan desgastante, hay que cruzar estos números con el entorno real:
El reloj de la búsqueda: El 42.8 % tarda hasta un mes en colocarse, el 31.0 % entre uno y tres meses, pero un 21.8 % pasa más de un trimestre enviando currículums sin éxito (INEGI, 2026a).
La brecha de género en cifras brutas: Hay 954,120 hombres y 682,484 mujeres desocupados registrados oficialmente (INEGI, 2026a).
El contraste territorial: En grandes urbes (más de 100 mil habitantes), el desempleo sube a 3.2 % —con la CDMX en 4.2 %—, mientras que en zonas rurales cae a 1.7 % (con Oaxaca en apenas 0.8 %). ¿La razón? En el campo la gente no puede permitirse estar desocupada: se refugia de inmediato en el autoempleo o el trabajo informal.
El verdadero colchón: Con una informalidad del 55.1 % y 4.1 millones de trabajadores subocupados (personas que necesitan y pueden trabajar más horas), el bajo desempleo mexicano muchas veces no es abundancia de vacantes, sino urgencia por subsistir.
Lo que los números no dicen: filtros, sesgos y edadismo
Las estadísticas muestran el tamaño de la fila, pero no lo que ocurre cuando llegas a la ventanilla de contratación.
A este panorama se suma una barrera tan común como injusta en los procesos de reclutamiento: el tope de edad artificial que muchas empresas imponen, descartando perfiles mayores de 35 años. Es una contradicción alarmante, pues deja fuera a profesionistas y técnicos en su etapa de mayor madurez, criterio y capacidad laboral. Exigir años de trayectoria especializada y, al mismo tiempo, fijar límites de edad tan tempranos reduce drásticamente las oportunidades y condena a miles de personas a una exclusión prematura e inexplicable.
El obstáculo para conseguir trabajo no siempre es la falta de vacantes o de preparación: está en cómo se evalúa y juzga a los candidatos. Filtros arbitrarios por edad, sesgos de género, prejuicios sobre la orientación o desconfianza ante perfiles experimentados dejan fuera a profesionistas calificados todos los días.
En nuestra próxima entrega analizaremos cómo opera la discriminación laboral en cada rango de edad: desde el círculo vicioso del joven "sin experiencia" hasta la barrera invisible que frena a quienes rebasan los 35 años.
Referencias
Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2026a, 25 de agosto). Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo segundo trimestre de 2026 (Boletín de indicador 503/26). https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2026/enoe/enoe2026_08.pdf
Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2026b). Consulta interactiva de indicadores estratégicos InfoLaboral población desocupada por grupos de edad segundo trimestre de 2026. https://www.inegi.org.mx/sistemas/Infoenoe/Default_15mas.aspx
Editado por: Ángel/Ricardo (Servicio)




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